Todas a la vez
Sinopsis
Sin pueblo, sin regla y sin invitado que explique nada. Este corre sobre el motor de Superjail: alguien empieza un plan estúpido por algo personal, y el episodio sube en ruido y surrealismo hasta acabar en algo psicodélico.
Trama
El plan es de Malios y es puro orgullo: la cabina escupe una pieza que no es suya, él deduce que hay otras cabinas rotas por ahí, y decide arreglarlas todas hoy. No para ayudar a nadie: para ser el que las arregló. Escala con su propia lógica: arreglar una robándole a la siguiente, y a la siguiente, y a la suya. Después la buena idea: conectarlas para que se presten piezas. Funciona. Y entonces empiezan a encontrarse y a tragarse unas a otras, y a mitad de episodio hay una cosa del tamaño de un edificio hecha de cabinas, con ochenta brazos de tocadiscos y puertas que se abren y cierran como branquias. Y camina.
Coda
Después de los créditos, un secundario del episodio, más tarde y en otro sitio.
El gato, solo sobre la mesa de mezclas a oscuras, empuja un tornillo de latón unos centímetros por la madera y se para. Después lo empuja el resto del camino hasta el borde y lo sigue con los ojos mientras cae. Baja de un salto y lo mete con el hocico por la rendija de debajo del estante de abajo. Vuelve a empezar.
Curiosidades y continuidad
El precio lo paga el gato: la cosa encuentra su Rocola a medio construir, cuatro años de tornillos robados, y se la come delante de él. El clímax son los diez discos sonando a la vez y el sitio siendo diez sitios al mismo tiempo. Se van cambiados y nadie lo dice: para pararlo, Malios tiene que desarmarla con las manos delante de todos y renunciar a ser el que las arregló. Kenya no le ayuda. Mira, que es lo que él lleva años pidiéndole.

Malios
Kenya
El gato