La sopa va ganando 3 a 1
Sinopsis
Un estadio que es una boca: el diamante es una lengua, las bases son muelas, las gradas sudan esmalte y el cielo es un paladar. Nadie lo menciona.
Trama
La regla, enseñada entera: aquí un disco sólo suena si tiene surcos, y lo único con surcos en el estadio está hecho de alguien. La piel coge surco; el vinilo no. Y se enseña cómo se quita, antes de que importe: se despega, y se lleva con él la cara de la que se cortó. Lo que ella quiere, en voz alta antes del segundo 48: Kenya quiere un disco que suene de verdad. El que puso está hinchado, cocido, y no tiene surcos.
Coda
Después de los créditos, un secundario del episodio, más tarde y en otro sitio.
El Séptimo, solo en una cocina pequeña a las tres de la mañana, en chándal y sin gorra, con la cola de papel ya no está, revuelve una olla en un solo fuego. Lo que da vueltas dentro es un diamante de béisbol diminuto, con la lengua y las muelas deshaciéndose en el caldo. Echa un strike hecho de fideo y lo mira hundirse.
Curiosidades y continuidad
El Séptimo es mobiliario: medio hombre, medio séptimo inning, con nudillos de pelota de béisbol y una cola gruesa de papel impreso que suelta pedazos de discurso crudo. Nadie lo nombra, nadie lo presenta, nadie opina de él: se quejan de que ensucia. No mueve la trama, y no sabe que el partido podría terminar. Cree que está trabajando. El gato le roba un pedazo de discurso crudo, lo único que se lleva en toda la serie que no es un objeto, y que aparece en la Rocola que arma para el final de temporada.

Malios
Kenya
El gato
El Séptimo